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El mar a sus espaldas
El mar le sube por la espalda sin romper nunca en espuma, y el otro sostiene la espada tan floja que ya se le olvidó para qué sirve un filo.

El mar le sube por la espalda sin romper nunca en espuma, y el otro sostiene la espada tan floja que ya se le olvidó para qué sirve un filo.