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El pez que aún gotea
El pez lo sostiene tan en alto y tan quieto que las gotas que le caen del cuerpo tardan el doble en llegar a la arena, con el sol pegado en cada una.

El pez lo sostiene tan en alto y tan quieto que las gotas que le caen del cuerpo tardan el doble en llegar a la arena, con el sol pegado en cada una.